17 diciembre 2007

Nunca es tarde si la dicha es buena


En el hipotético caso de que alguna vez me encontrase cara a cara con Rufus Wainwright, podría mirarle a la cara sin sentirme culpable, porque ya he comprado legalmente todos sus CD y DVD.
Cada día me lamento de no haber sabido que existía alguien como él un par de días antes o cuando aún no se hubieran agotado las entradas para verlo en el Cervantes. Viviré con esa espina clavada hasta el día en el que por fin pueda verlo actuar en directo.

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